Se multiplican por cinco las matriculaciones de vehículos de AutoGas en España

Los vehículos de Autogas se convierten en los vehículos de combustible alternativo más utilizados del mundo.

El mercado español de vehículos alternativos propulsados por GLP ha cerrado junio con 7.638 unidades matriculadas, según datos de la DGT, estas cantidades suponen un incremento de más de 5 veces y medio por encima de los datos registrados en el mismo periodo de 2017. En los cinco primeros meses del año ya se había registrado un aumento del 400%. Además en este primer semestre, aumentaron en un 40% respecto al 2017 las transformaciones de vehículos ascendiendo a 2.832 unidades. Según los datos de la DGT, La suma de nuevas matriculaciones y de coches transformados suponen que el parque de vehículos con Autogas haya incrementado en medio año en más de 10.400 vehículos. Los GLP alcanzan ya una cuota de 1,20% sobre el total de las nuevas matriculaciones en junio, distanciándose de la cuota de GNV/GNC que es de un 0,44% y de los vehículos eléctricos con 0,3% de las matriculaciones de junio.

En lo que llevamos de 2018, las tres marcas punteras de Autogas, Fiat, Opel y Dacia acumulan el 89% de las nuevas matriculaciones que han tenido incrementos superiores al 300% respecto al mismo periodo del 2017. España cuenta con 600 estaciones para los vehículos Autogas repartidas por toda España. Además, aseguran en la DGT, que el Autogas reduce las emisiones de NOx un 70% y llega a producir hasta un 90% menos de partículas con respecto a los combustibles tradicionales, en un tiempo de repostaje igual que el empleado en los vehículos tradicionales.

Actualmente hay 30 millones de vehículos de Autogas repartidos por todo el mundo, y lo convierten así en el combustible alternativo más utilizado del mundo. 

Fuente: Autopos.es

El gas licuado es el “combustible de los próximos 10 años”

En Europa, la guerra contra el diésel y la gasolina hace tiempo que es palpable. Las constantes subidas de impuestos y las restricciones de entrada a las principales ciudades -en Madrid no se podrá circular sin la pegatina ECO a partir de otoño- son las dos maneras que están empleando los políticos para disuadirnos del uso del coche con la excusa de reducir la contaminación.

Las alternativas pasan por comprar un coche eléctrico o híbrido, pero no todo el mundo puede permitirse adquirir un turismo nuevo de estas características, cuyo precio suele ser elevado. Por eso, la transformación al Gas Licuado de Petróleo (GLP) parece ser la alternativa más viable. “El GLP es el combustible de los próximos 10 años en Europa. En Portugal, Italia o Francia es mucho más común el uso de este combustible. En España, están empezando ahora a multiplicarse las transformaciones”, nos explica Fernando Pérez Granero, director general de MKD Automotive.

Lo cierto es que cualquier vehículo puede acudir a un taller especializado y solicitar el cambio a GLP. El proceso es sencillo. Al coche se le añade un kit y un nuevo depósito para el gas. De esta manera, el turismo consumirá GLP durante el trayecto y diésel o gasolina durante el arrancado. Es decir, el motor no se cambia, lo único es que al vehículo se le añade un nuevo depósito.

El motivo por el cual estas transformaciones están siendo habituales es por el ahorro que supone. “Ahora mismo, el litro de GLP está a 0,60 céntimos, la mitad que la gasolina o el diésel. Pero, además, al utilizar este combustible, los coches pueden obtener la tarjeta C, B o ECO en función de sus características. Si es un coche de gasolina posterior al 2008 y añade el GLP se le otorga la categoría de ECO, que antes no tenía”, explica.

Este tipo de pegatinas serán fundamentales en Madrid a partir de otoño. El Ayuntamiento comenzará a multar a todos los vehículos que circulen por el centro de la capital sin la pegatina ECO. “En nuestro taller, nos encargamos de hacer todos los trámites burocráticos para que cuando el cliente recoja el coche también tenga los permisos otorgados”, añade el director de MKD Automotive.

Más allá de las concesiones de estas pegatinas, el ahorro entre un diésel o gasolina y un GLP es considerable. “El primer año se puede ahorrar entre 50 ó 200 euros porque habría que descontar el gasto de la transformación. Pero, a partir del segundo año, un coche que recorra 20.000 kilómetros puede notar un ahorro de entre 900 y 1.000 anuales en combustible”, comenta Pérez.

El cambio de una transformación, que puede hacer cualquier vehículo independientemente de su antigüedad, tiene un coste de entre 1.550 y 1.600 euros. Además, empresas como Repsol están premiando el cambio a GLP con un bono de 400 euros en combustible. Y también existen beneficios fiscales en el impuesto de circulación y para los parkings. Por tanto, desde el primer año se amortiza la inversión.

Ahorro de dinero

“En España, las transformaciones a GLP se están multiplicando. El año pasado se realizaron 5.000, este año ya vamos por las 20.000 y se espera que en los próximos tres años subamos a 150.000 ó 200.000 cambios anualmente. Creemos que en el medio plazo entre un 5% y 10% del parque nacional automovilístico hará el cambio a GLP”, informa el director de la citada empresa.

Este fenómeno se está dando principalmente en Europa, porque en el Viejo Continente repostar diésel o gasolina es el doble de caro que hacerlo en Estados Unidos o en China. La razón es por los altos impuestos. “En el caso del GLP, si se le aplican impuestos será con carácter recaudatorio, en el caso de los otros combustibles se les aplica de forma disuasoria. Al gas licuado de petróleo se le considera un combustible ecológico y contamina mucho menos, por eso no tendría sentido aplicarle tributos disuasorios”, añade Pérez.

Actualmente, más de 700 gasolineras españolas cuentan con GLP y se espera que la cifra vaya aumentando al ritmo que lo hacen las transformaciones. Aun así, “si el coche se quedase sin gas, comenzaría a usar el combustible de diésel o gasolina del otro depósito”.

En Madrid y Barcelona es donde más transformaciones se están registrando, pero a nivel nacional el cambio a GLP empieza a ser una alternativa, y no solo por las restricciones a los turismos, sino también porque la ITV ha comenzado a revisar la emisión de gases de los vehículos. “Para una familia, comprar un coche nuevo supone un gran desembolso, pero hacer el cambio a gas licuado no tiene un precio muy alto y aumenta la vida útil del vehículo ante tantas restricciones que están aplicando las Administraciones”, concluye Fernando Pérez Granero.

Fuente: Libremercado.com 

Llenar el depósito, una media de ocho euros más caro que en las mismas fechas de 2017

El precio medio del litro de gasolina y de gasóleo ha repuntado por segunda semana consecutiva para asomarse a los máximos en el último mes a las puertas de la festividad del 15 de agosto.

En concreto, el litro de gasóleo se ha situado esta semana en los 1,226 euros, tras haber repuntado su precio un 0,4%, según datos del Boletín Petrolero de la UE. Por su parte, el litro de gasolina se ha situado en 1,325 euros, tocando así niveles que no alcanzaba desde principios de julio, después de haber subido un 0,53%.

Esta subida en los precios de los carburantes coincide con el ligero repunte que sufrió la pasada semana el precio del crudo en sus cotizaciones. Con respecto a hace un año, el litro de gasóleo es un 14,3% más caro, mientras que en el caso de la gasolina marca un precio un 11,5% superior.

De esta manera, a los actuales precios, llenar un depósito de 55 litros de gasóleo supera los 67,4 euros, lo que supone unos 8,5 euros más que hace un año. Para el caso de la gasolina, el llenado de un depósito de 55 litros supone para el consumidor 72,8 euros, unos 7,5 euros más con respecto a las mismas fechas de 2017.

A pesar de estas ligeras subidas, la gasolina es más barata en España que en la media de la UE y la zona euro, donde el precio de venta al público del litro de combustible Euro-Super 95 se sitúa en 1,466 euros y 1,51 euros, respectivamente, mientras que el litro de gasóleo cuesta 1,352 euros en la media de la UE y 1,351 euros en la eurozona.

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal, en general, que la media comunitaria.

Fuente: lasexta.com

 

Así es el nuevo etiquetado de combustibles que entra en vigor en octubre

Las etiquetas de los combustibles desaparecerán tal y como ahora las conocemos. A partir del próximo 12 de octubre la nueva medida de Unión Europea será efectiva, la identificación de los combustibles cambiará de nombres y los consumidores tendrán que conocer el nuevo etiquetado para evitar errores a la hora de repostar sus vehículos, tanto de gasolina como diésel.

La UE quiere unificar todos los tipos y reducir así el uso de combustibles fósiles. Ahora, los consumidores de los 28 estados miembros además de Islandia, Liechtenstein, Noruega, Macedonia, Serbia, Suiza y Turquía tendrán que fijarse en las siglas y en las formas de cada combustible.

Para evitar confusiones, no solo las estaciones de servicios deberán tener estas pegatinas. Los vehículos también tendrán que estar identificados a partir de octubre. Los automóviles tendrán que llevar puesta la etiqueta en la tapa del depósito, así como en el manual de usuario, mientras que las estaciones de servicio deberán colocarlas junto a los surtidores.

En el caso de la gasolina, su fórmula será un círculo. Además incluirá una ‘E’ seguida de un número, que representa el volumen máximo de etanol. Por ejemplo, ‘E5’ significa que el vehículo puede utilizar gasolina que contenga hasta un 5% de etanol. En cuanto al gasóleo, su representación será un cuadrado. La información adicional será una ‘B’ y un número que representa el volumen máximo de biodiésel que se recomienda utilizar.

Por último, los coches de gas estarán identificados con un rombo. Además, incluirán ‘H2’ si son de Hidrógeno, ‘CNG’, de Gas Natural Comprimido, ‘LPG’, de Gas Licuado de Petróleo o ‘LNG’ si es de Gas Natural Licuado.

Fuente: bolsamania.com

 

Seis de cada diez españoles, en contra de las restricciones al tráfico

Y es que es evidente que según dónde y a quién se pregunta las respuestas variarán. Porque no es lo mismo vivir en una gran urbe que en una localidad con distancias más ‘cómodas’ de transitar a pie. Igual que no lo es trabajar a cinco minutos de casa que hacerlo a varios kilómetros de distancia…

Pero el informe sirve para hacerse una ligera idea de lo que pasa por la cabeza de los españoles en algunas tendencias de mucha actualidad. El coche sigue siendo el medio de transporte más utilizado para los desplazamientos habituales, después llegar el ‘a pie’ o el autobús. Los madrileños, por ejemplo, prefieren el metro (60%), seguido del coche…

Las razones para elegir un medio u otro de transporte son, en orden, la comodidad, el no disponer de un medio alternativo, el ahorro y el motivo ecológico, que gana fuerza en el estudio realizado este año.

Según el estudio de Alphabet, el 59% de los encuestados está en contra de restringir el tráfico en las ciudades. Al 41% le parece bien. Otras medidas con respaldo social sería sancionar a los vehículos más contaminantes, (37,5%) o prohibir el estacionamiento en el interior de las ciudades (19%).

Respecto a las motorizaciones, el 42% de los españoles elegiría un coche gasolina, mientras que un 30% compraría un eléctrico. La principal barrera entre unas y otras tecnologías es el coche fundamentalmente.

Los coches eléctricos

El eléctrico, según el estudio, goza de buena reputación entre los conductores: el 67% lo considera “solución ideal” para moverse por ciudad y al 83% le gustaría conducirlo en sus desplazamientos habituales. Luego es que lo compren o no, ya que frente a los beneficios que los usuarios encuentran en esta tecnología, destacan también importantes barreras: su coste, la escasa red de recarga y la poca autonomía.

Respecto a las tendencias de movilidad que marcarán el futuro, casi el 60% de la población destaca el ‘pago por uso’ como una de las opciones que se impondrán en el futuro.

Fuente: lacomunidaddeltaller.es

 

El precio de los carburantes se mantiene estable esta semana, pero es hasta un 16% más caro que hace un año

El precio medio del litro de gasolina y de gasóleo se ha mantenido estable esta semana, tras registrar una ligera subida, pero es hasta casi un 16% más caro que hace un año en plenas vacaciones del mes de agosto.

En concreto, el litro de gasóleo se ha situado esta semana en los 1,221 euros, tras haber repuntado su precio un 0,027%, según datos del Boletín Petrolero de la UE recogidos por Europa Press.

Por su parte, el litro de gasolina se ha mantenido estable esta semana en la cota de los 1,318 euros, después de haber subido apenas 0,05%.

Esta contención en los precios de los carburantes se produce en un momento de estabilización en los precios del crudo, tras las oscilaciones registradas a principios de julio por las tensiones geopolíticas.

Así, el precio del barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, cotizaba este jueves a 72,34 dólares, casi dos dólares menos que hace una semana, mientras que el barril de crudo Texas americano se intercambiaba a 67,6 dólares, un dólar y medio menos que hace siete días.

HASTA 10 EUROS MÁS LLENAR EL DEPÓSITO

A pesar de esta contención en los precios de los carburantes en las últimas semanas, con respecto a hace un año el litro de gasóleo es casi un 16% más caro, mientras que el de gasolina marca un precio más de un 12% superior.

De esta manera, a los actuales precios, llenar un depósito de 55 litros de gasóleo supera los 67 euros, lo que supone 10 euros más que hace un año.

Para el caso de la gasolina, el llenado de un depósito de 55 litros supone para el consumidor 72,4 euros, unos 8 euros más con respecto a las mismas fechas de 2017.

MÁS BARATA EN ESPAÑA QUE EN LA UE

A pesar de estas ligeras subidas, la gasolina es más barata en España que en la media de la UE y la zona euro, donde el precio de venta al público del litro de combustible Euro-Super 95 se sitúa en 1,458 euros y 1,5 euros, respectivamente, mientras que el litro de gasóleo cuesta 1,348 euros en la media de la UE y 1,347 euros en la eurozona.

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal, en general, que la media comunitaria.

Fuente: bolsamania.com (Europapress)

 

Galicia le da la espalda al diésel con una histórica caída del 23 % de las ventas en julio

De los 2.585 vehículos nuevos vendidos hasta el 26 de julio en Galicia, 1.414 tienen motor a gasolina y 960 son diésel. El desplome del mercado se confirma con una caída de las matriculaciones de los vehículos a gasoil del 23 %, mientras que los coches a gasolina incrementaron un 65,6 % su demanda.

El proceso parece ya imparable. España, un país dieselizado y Galicia, que hasta ahora lo era todavía más, han dado un vuelco al consumo. Hasta hace un par de años, siete de cada diez coches nuevos se movían con gasoil. Son más caros que los de gasolina, pero llenar el depósito cuesta menos.

El fraude de las emisiones de más de 11 millones de vehículos fabricados por el grupo Volkswagen, el famoso dieselgate, hizo caer el mercado. Pero el desplome se ha acentuado en lo que va de año, y amenaza con un hundimiento absoluto de este segmento a partir del 1 de enero del 2019, cuando el Gobierno que preside Sánchez decrete la subida del gasoil 9,55 céntimos de euro por litro para equipararlo a la gasolina.

Además de razones medioambientales, existe un claro afán recaudatorio en esta medida, con una impacto en las arcas públicas que el Gobierno estima en 2.100 millones de euros al año.

Golpe irreversible

Para los fabricantes, esta nueva fiscalidad supone un golpe irreparable al mercado de este tipo de vehículos; y ante el escenario que se les presenta, ya han comenzado a reprogramar sus producciones en función de un fuerte incremento de la demanda de la principal alternativa al gasoil. En realidad ya se está produciendo. «Las ventas de coches de gasolina se ha disparado un 30 % en lo que va de año», apuntan desde Faconauto, la patronal de los concesionarios, que asegura que este vuelco es patente en particulares y empresas, y de manera especial, en las del sector del renting.

Anfac, la patronal de los fabricantes, explica que no todos los coches propulsados por este carburante son igualmente contaminantes. De hecho, uno de los principales problemas relacionados con las emisiones proviene del envejecimiento del parque automovilístico. En el territorio nacional, envejece año tras año, y en Galicia ya supera los 12 años de media. «Un diésel Euro 6 [normativa comunitaria en vigor] contamina menos que 10 coches diésel de hace 10 años», dice el sector.

Fuente: lavozdegalicia.es

 

¿Cuándo se eliminará definitivamente el Diesel en Europa? ¿Y en España?

Saber a ciencia cierta cuánto tiempo le queda de vida al Diesel es una tarea complicada. Lo que sí es cierto es que el futuro de este carburante es un tema que preocupa mucho a los españoles. Primero por la incertidumbre sobre cuándo tendrán que dejar de conducir su coche Diesel, si es considerado contaminante. Y segundo, porque lo de equiparar el impuesto del Diesel al de la gasolina dentro de la nueva fiscalidad verde, como anunció la ministra de Hacienda hace una semana, supondrá una subida de precios, tocándonos el bolsillo a la gran mayoría.

El objetivo es que los impuestos verdes desincentiven el uso de las energías contaminantes, como puede ser el Diesel. Lo único que buscan los gobiernos europeos es disuadir la utilización del Diesel. Y de un modo u otro, lo conseguirán.

Para empezar, la Unión Europea ha pedido eliminar las prácticas que puedan ser contaminantes para el medioambiente pero también nocivas para la salud, como los carburantes. Según una sentencia de un tribunal alemán, la salud de la población tiene prioridad sobre los derechos de los propietarios de los vehículos. De esta forma, unas 70 ciudades, las más contaminantes del país germano, en breve podrían restringir la circulación de los coches Diesel no Euro6, los matriculados antes de septiembre de 2015.

La medida podría afectar a unos 15 millones de conductores de este país donde la industria automovilística da trabajo a más de 800.000 personas. Muchos temen perder sus empleos tras esta sentencia judicial que se suma al escándalo del fraude de emisiones de 2015, o tras conocer los experimentos de gases de Diesel con monos y humanos. Alemania tendrá que replantearse la forma de recudir la polución.

En el resto de Europa ya hay fecha de caducidad para los Diesel. En 2024 Roma y París prohibirán su circulación. Un año más tarde Bruselas hará lo mismo con los no Euro 6, aunque desde este año los coches Diesel más antiguos ya tienen prohibida su circulación.

La capital de Noruega fue la primera en prohibir el uso de estos coches durante los picos de contaminación y en menos de dos años todos los Diesel desaparecerán de Oslo. La mayor aspiración es la de Dinamarca que quiere que no sólo Copenhague sino todo el país esté libre de cualquier combustible fósil en 2050.

LA PROHIBICIÓN DEL DIESEL SE PREVÉ EN ESPAÑA PARA 2025

Según las previsiones que hacen las consultorías como Oliver Wyman, el uso de los autmóviles con motor Diesel quedará prohibido en España en 2025. Para ellos, la transición a los vehículos eléctricos e “inevitable” y “lo mejor” que le puede ocurrir a la industria es que los gobiernos establezcan calendarios con fechas límites que permitan a las compañías planificar y adaptarse a esta nueva realidad.

En 2025 el Ayuntamiento de Madrid quiere impedir que transite cualquier Diesel y un año más tarde Barcelona pondrá en marcha la misma medida.

Fuente: autopista.es

 

Futuro del diésel: Todo sobre emisiones, impuestos, restricciones, tecnología…

Según estimaciones de la UE, en Europa mueren cada año, y de forma prematura, unas 400.000 personas a causa de la contaminación, algo que, además, genera unas pérdidas -por gastos sanitarios, entre otros- de unos 20.000 millones de euros. Además, más de 130 urbes europeas sufren problemas por la calidad del aire.

Por esos motivos, la preocupación por la contaminación atmosférica ha ido aumentando en la UE en la última década. Más aún en los últimos años, cuando Bruselas ha dado varios toques de atención a todos sus estados miembros para que adopten medidas para mejorar la calidad del aire. La última vez fue el pasado 29 de enero, cuando la UE amenazó a la República Checa, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Reino Unido y España con denunciarles al Tribunal Europeo si no tomaban medidas más severas para cumplir con los criterios de contaminación atmosférica. Este es el contexto en el que debemos entender, por un alado, las sucesivas normativas de emisiones contaminantes, cada vez más restrictivas, y, por otro, las restricciones de circulación, cada vez más frecuentes en las grandes ciudades, sobre todo, en Europa y que se están implantando ya en España.

La contaminación atmosférica y el automóvil

El tráfico rodado y las calefacciones de los hogares son los dos focos principales de contaminación en nuestras ciudades. Los cinco contaminantes más perjudiciales que hay en el aire que respiramos son las partículas, el óxido de nnitrógeno, el dióxido de azufre, el ozono y los compuestos orgánicos volátiles.

Para intentar controlar las emisiones de elementos contaminantes por parte de los vehículos que se comercializan en el territorio de la Unión Europea, este organismo supranacional viene estableciendo desde 1988 –Euro 0, Euro 1, Euro 2…– diferentes normas legislativas.

Todos los automóviles no son iguales y no contaminan lo mismo. En el mercado actual podemos encontrar motores diésel, gasolina, de gas (GNC y GLP) y eléctricos; y cada uno presenta un valor de emisiones en lo que respecta a CO2, óxidos de nitrógeno y partículas.

Así que conviene huir de falsas o incompletas afirmaciones que tienden a generalizar que, por jemplo, los diésel contaminan más que los coches de gasolina. De hecho las normativas antipolución que han ido endureciendo sus límites de emisiones, han puesto en jaque, sobre todo, a los vehículos diésel. Las marcas, por su parte, han contraatacado con tecnologías que hacen que los diésel sean mucho menos contaminantes de lo que nos hacen creer.

Los impuestos al diésel: carburantes y automóviles

En los últimos meses el precio medio de los diferentes combustibles, entre ellos el gasóleo de automoción, ha comenzado a crecer de manera paralela al incremento del precio del crudo. Al mismo tiempo, tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado se ha confirmado que los carburantes serán más caros en nueve comunidades autónomas.

A esta subida propuesta por el Gobierno, hay que añadir la fuerte presión ejercida desde la Unión Europea que, en busca de su pretendida armonización fiscal sobre los carburantes, lleva tiempo instando a los sucesivos gobiernos de España a elevar la carga impositiva de los combustibles, ya que en la actualidad, cuenta con uno de los gravámenes más bajos de la UE.

Pero la presión fiscal no solo se endurece para los carburantes. La entrada en vigor del nuevo protocolo de homologación de emisiones, denominado WLTP –un formato que contempla condiciones de conducción más ajustadas a la realidad–, traerá consigo un más que previsible aumento de los valores homologados de emisiones para la mayoría de modelos equipados con mecánicas diésel. Esta circunstancia hará que un elevado porcentaje de modelos cambien de tramo y aumenten su tipo impositivo en el impuesto de matriculación: de estar exentos pueden pasar al 4,5 %; del 4,5 % al 9,75 o del 9,75 podrían pasar al 14, 75 %, lo cual incrementará, como es lógico, el precio de venta de estos coches.

Restricciones de acceso para los coches diésel en determinadas ciudades

La sensibilización, cada vez mayor, de las administraciones en materia medioambiental ha traído consigo una serie de políticas locales destinadas mejorar la calidad del aire que se respira en las ciudades; lo cual lleva implícito en casi todos los casos una restricción a la movilidad del tráfico rodado que afecta, prioncipalmente a los vehículos diésel.

La inmensa mayoría de las grandes ciudades europeas están optando por instaurar zonas de bajas emisiones (LEZ, por sus siglas en inglés: Low Emission Zone) en las que restringen el acceso a los vehículos más contaminantes. Según datos de la Unión Europea, más de 220 ciudades europeas ya cuentan con estas zonas.

En 2016, Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades en aplicar medidas concretas de restricciones al tráfico en España, en episodios de alta contaminación –recientemente, Valladolid, también lo ha hecho–. En el caso de Madrid, se ha decidido ir más allá y el consistorio ha anunciado la entrada en vigor el próximo noviembre de su zona de acceso restringido “Madrid Central”. Una medida que, en el futuro, se podrá ver secundada por iniciativas similares en otras grandes ciudades del nuestro país.

¿Tiene futuro el diésel?

Si ya existe suficiente incertidumbre sobre el futuro de los coches diésel entre la opinión pública, las recientes declaraciones de la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirmaba que “el diésel tiene los días contados”, no contribuyen a aclarar el panorama. En sentido contrario, se manifestó el comisario de Acción por el Clima y Energía de la Unión Europea, Miguel Arias Cañete, quien pidió más prudencia a la hora de hablar del impacto ambiental de los vehículos diésel.

Ante esta realidad de mensajes contradictorios por parte de las administraciones, los fabricantes tampoco parecen tener un mensaje unitario al respecto y, así, encontramos marcas que han hecho una apuesta tecnológica fuerte para conseguir que sus vehículos diésel se adpaten a las normativas anticontaminación y otras que han decidido eliminar los motores diésel de su catálogo, como ya han anunciado Porsche o Volvo.

En medio de este juego de mensajes cruzados, estrategias políticas y decisiones empresariales en diferentes direcciones, es lógico que los usuarios se encuentren confundidos y alberguen serias dudas sobre qué tipo de coche comprar si se encuentran en esa tesitura, o qué hacer si acaban de adquirir un coche equipado con motor alimentado por gasóleo. Incluso, en el caso más extremo, se les ha podido pasar por la cabeza quitarse lo que, para ellos, puede constituir un problema y vender su automóvil diésel en las mejores condiciones posibles, ante la hipotética amenaza de que el diésel –tanto el combustible como los automóviles– pudiera llegar a desaparecer.

Conclusiones sobre el futuro de los diésel

  • Las restricciones de circulación en las ciudades cada vez serán más frecuentes… y estrictas. Estas restricciones son una parte esencial para mejorar la calidad del aire, especialmente en las grandes urbes, y cuentan con el beneplácito de la UE. Y si bien habitualmente son más severas con los vehículos diésel -valga como ejemplo el distintivo azul ya presente en algunas ciudades de Alemania, que sólo se otorga a los diésel que cumplan la norma anticontaminación Euro 5-; no se libran de ella los vehículos gasolina. ¿Un buen ejemplo? Barcelona y otros 39 municipios prohibirán, a partir de 2019, la circulación por su territorio de los vehículos gasolina y diésel que no cumplan la Euro 1.
  • El coste del gasóleo subirá próximamente en España: la cuestión es saber cuánto y cuándo. A la propuesta de Hacienda para elevar, en 2019, el tipo general del Impuesto de Hidrocarburos -lo cual incrementaría, según CC.AA. hasta en 4,8 cént./l el coste de los carburantes-, hay que sumar las presiones de la UE para que nuestro país eleve la carga impositiva al gasóleo; una de las más bajas de Europa.
  • Un diésel Euro 6 es casi tan limpio como un gasolina moderno; y dentro de muy poco contaminará tan poco como estos últimos. Es un hecho que la combustión que se produce en el interior de un motor diésel genera más contaminantes que aquella que se realiza en uno de gasolina. Sin embargo, al hablar de emisiones contaminantes, y siempre que hablamos de vehículos actuales, las emisiones de ambos tipos de automóviles casi se equiparan.

    La concentración de los óxidos de nitrógeno o NOx es un problema de salud en las grandes ciudades. Pero los ´temidos´ NOx no son el único contaminante que existe; también sufrimos la presencia de partículas PM en el aire, procedentes fundamentalmente de las calefacciones; de dióxido de azufre o SO2, que generan, sobre todo, la combustión de carbón en centrales térmicas o en las calefacciones más antiguas.

  • ¿Interesa adquirir un diésel? Sí, pero siempre y cuando evites los trayectos cortos y urbanos, realices un número elevado de kilómetros -por el probable aumento del precio del gasóleo y el de los propios vehículos diésel- o cuando, recorriendo un kilometraje medio -léase a partir de 15.000 km al año-, vayas a adquirir un vehículo grande y relativamente pesado, como un SUV o un monovolumen.

Fuente: autofacil.es

 

El impuestazo al diésel llegará antes de fin de año, con la Ley de Transición Energética

El Gobierno elevará de forma significativa la carga fiscal sobre el gasóleo de automoción pero la medida no será adoptada en el corto plazo ni tampoco de forma aislada. El impuestazo al diésel llegará como parte de un paquete fiscal relacionado con la transición energética, cuya Ley pretende sacar adelante Moncloa a finales del presente ejercicio, que afectará a las fuentes de energía contaminantes.

Durante la pasada semana, diversas informaciones publicadas en prensa daban cuenta de la intención del Gobierno de aplicar una notable subida de los impuestos que soporta el combustible diésel que le llevara a equipararse en precio con la gasolina. No obstante, en el sector de hidrocarburos nadie espera movimientos en este sentido durante los próximos meses aunque, eso sí, lo dan prácticamente por descontado.

“Queda por ver si afectará a todos por igual o habrá alguna medida especial para colectivos como transportistas, agricultores o autónomos. Pero todo apunta a que se aplicará una subida”, señala una fuente del sector que, además, apunta que las alzas repercutirán directamente en el consumidor. “Las empresas no tienen otra alternativa: aplicar el impuesto al precio y que la medida repercuta directamente en el coste de llenar el depósito”.

No obstante, el Gobierno no hará coincidir la revisión al alza de estos impuestos con un periodo como el veraniego, en el que los desplazamientos por carretera se multiplican como consecuencia de las vacaciones. Con vistas a éstas, las variaciones de precios a la hora de llenar el depósito vendrán marcadas únicamente por el comportamiento de los mercados de materias primas.

Anuncio conjunto

Las mismas fuentes apuntan a que el combustible diésel no será ni mucho menos el único afectado por la medida. “Pero el Gobierno no las va a anunciar oficialmente de forma escalonada. Todas llegarán al mismo tiempo, ligadas a la legislación sobre transición energética. Las fuentes más contaminantes serán severamente penalizadas desde el punto de vista fiscal”.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, aseguró en una de sus últimas comparecencias públicas que los planes del Gobierno pasan por que la Ley que regulará el nuevo escenario energético para su adaptación al cambio climático esté lista antes de que finalice el presente ejercicio. Todo apunta a que, entonces, se conocerá de forma oficial la citada batería de medidas fiscales.

No obstante, el impuestazo al diésel ha sido la primera en desfilar ante la opinión pública, aunque no de manera oficial, como una forma de que los consumidores asuman con tiempo la medida y que su efecto negativo quede diluido cuando llegue el momento de aplicarla realmente. También ha sido una forma de comprobar la reacción de los colectivos especialmente afectados que, además, ha sido considerablemente más moderada de lo que el Gobierno esperaba.

La previsión de la Comisión de Expertos

“En cualquier caso, esperamos una decisión unilateral, será difícil que se tenga en cuenta la opinión de los operadores”, apuntan fuentes del sector de hidrocarburos. Bien es cierto que, además, el Ejecutivo acaba de aterrizar y numerosos altos cargos han sido recién nombrados en los últimos días, por lo que no ha habido tiempo material para establecer contactos.

La subida de los impuestos a los carburantes también se recogía como una de las posibles medidas en el informe de la Comisión de Expertos para la Transición Energética, encargado por el anterior Gobierno con el fin de dar contenido a la llamada Ley de Cambio Climático.

No obstante, los responsables del entonces denominado Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital se refirieron a este punto como una medida compleja, que habría que tomar a medio y largo plazo y que requeriría de un amplio consenso político y acuerdos con las distintas administraciones autonómicas.

Fuente: vozpopuli.com